El gigante de la tecnología ha detallado la hazaña, revelando que el trabajo necesitó 157 días, 23 horas, 31 minutos y 7,651 segundos. Es decir, casi medio año de cálculos ininterrumpidos. Pero ¿sabes que es el número Pi?

Un programa llamado “y-cruncher”, de Alexander J. Yee, hizo el trabajo pesado, ejecutándose en un equipo llamado n2-highmem-128, con Debian Linux y empleando 128 vCPUs, 864 GB de memoria RAM y accediendo a un ancho de banda de salida de 100 Gbps.

Google creó un clúster de almacenamiento en red, porque el n2-highmem-128 tiene un máximo de 257 TB de almacenamiento conectado para una sola máquina virtual y el trabajo necesitaba al menos 554 TB de almacenamiento temporal.

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El bolígrafo de Xiaomi que se ha enfrentado al infinito número Pi

Se ensamblaron 32 nodos de almacenamiento, utilizando la instancia n2-highCPU-16, y un único nodo informático en un clúster que ofrecía 64 objetivos de almacenamiento en bloque iSCSI. Las instancias H2 ejecutan procesadores Intel Ice Lake y Cascade Lake, pero Google no ha dicho cuál se utilizó para este trabajo.

Google admitió que lo hizo para mostrar su nube, y lo rápido que se ha vuelto desde la última vez que rompió el récord de cálculo de Pi cuando llegó a 31,4 trillones de dígitos en 2019. El post de 2019 que explica ese esfuerzo dice que requirió 111,8 días de computación.

El cálculo del número Pi de 2022 fue claramente más rápido, aunque los equipos utilizados en 2019 y 2021 eran muy diferentes, por lo que una comparación de manzanas a manzanas es difícil. El anterior récord es de 2021.

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Según The Register, las instancias n2-highmem-128 cuestan 7,706976 dólares por hora a precio de lista, por lo que el coste del servidor de computación fue de unos 29.000 dólares.

Las instancias n2-highCPU-16 costaban 0,57 dólares la hora, es decir, unos 70.000 dólares para todo el trabajo. El movimiento de datos habría añadido mucho a la tarea.

Y todo para calcular un trillón de dígitos de Pi.

Lamentablemente, el post de Google no indica si todos esos números contenían algún patrón interesante que pudiera insinuar la naturaleza del cosmos, o si apareció algún poema o pasaje de Shakespeare.

El número Pi, tan fundamental para la ciencia moderna, sigue siendo una caja de sorpresa que nunca podremos conocer con precisión infinita.